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Anécdotas Caleuchanas

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CLASE DE QUIMICA

Año 1951. El suscrito alumno Subteniente en la “Escuela de Maquinas”, hoy “Escuela de Ingeniería Naval. Antes, cerro Artillería – Playa Ancha. Hoy sector naval en Las Salinas, Viña del Mar. Clase de Química con el profesor Señor Exequiel BRICEÑO Petersen.

Se inició la clase:
Profe: “Ahora señores oficiales vamos a hablar del tema de la lubricación por canaleta”...Una voz incógnita del fondo de la sala, irrumpe ...”venga el burro”...
Aquí el profe se espantó y dijo; “no acepto enseñar a Oficiales en los que hay un grosero y mal educado, por lo que me voy y renuncio al cargo. Y se mandó a cambiar despidiéndose del 2º Comandante, el Capitán de Corbeta (Ing) René TORREALBA (El Culebrón), explicándole su motivo.

A los 5 minutos ya estaba TORREALBA enfrentándose al curso...¡¡Quién fue!! – No había posibilidad ninguna para evadir la responsabilidad y respondí.. .¡¡ Yo fui, Señor!! La cosa está clara subteniente, o vuelve el profesor a sus clases, o se va usted para la casa, arrégleselas como pueda.

Mi amigo y compañero, Carlos ARREDONDO G., me dice oye Chico, soy medio pariente de la señora del profe y si quieres te acompaño a su casa y veamos si se arregla el problema. Dicho y hecho, fuimos esa misma tarde a la casa del Sr. BRICEÑO y muy compungido me presenté como autor del desaguisado explicando que la frase ésa.... venga el burro.... estaba de moda y que me salió muy fuerte y la buena acústica de la sala hizo lo demás. Que presentaba mis reales excusas y que por favor volviera a sus clases.

Afortunadamente la diplomacia de Carlitos ARREDONDO y mi real arrepentimiento (se me terminaba la carrera) hicieron el milagro y Don Exequiel volvió a la Escuela de Máquinas (también enseñaba en la Escuela Naval y era Decano) y salvo una nueva enfilada del Culebrón, volvió la calma y volvieron las clases de Química.

2. Pero la cosa no terminó allí. Llegó el fín de año de estudios y antes de incorporarnos a la rutina naval, el curso de de A.I y sus profesores tanto Oficiales cono civiles tuvimos una cena de despedida de año en el Club Naval de Valparaíso. Luego de la comida, la tradicional fotografía del grupo y al pedir el recuerdo de la firma de los profesores el Sr. BRICEÑO puso, muy clarito, E. BRICEÑETA... remedando la rima de mi pecado oral.

Sigue. En 1986 (35 años después) leí en un diario de Valparaíso que el matrimonio E. BRICEÑO – XXX cumplía sus bodas de oro matrimoniales. Yo era Secretario del Buque Madre y envié una esquela de saludo y felicitación por su aniversario y me regresó una cumplida tarjeta de agradecimiento firmada por ... E. BRICEÑETA....


Hoy Don Exequiel no está, a lo mejor no aprendí mucha Química, a lo mejor la “lubricación por canaleta” está obsoleta, pero jamás olvidaré una trastada juvenil y la clase de hombre comprensivo que recibí de un antiguo profesor.


Hasta la próxima

¡SALUD Y VIENTO A UN LARGO!

 

Enrique GANA Mac Kellar
BRIGADIER SECRETARIO