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Anécdotas Caleuchanas

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PERSONAJES CALEUCHANOS

El mayor mérito de nuestra Corporación es su presencia impersonal, en que los grados jerárquicos, las diferencias de credo, las diferencias políticas y las diferencias pecuniarias no se exteriorizan y se igualan con el respeto que cada cual merece y depara.

Esta es nuestra Marina pasiva.Pero siempre hay personajes especiales, Cadetes Caleuchanos que sin pretenderlo, se destacan y sobresalen por su estilo de vida, sus características de ser diferentes y como sea, llevan la batuta en muchas circunstancias generalmente en las diversiones y hechos que se recuerdan en la alegría de vivir en nuestro barco espiritual.

Uno de ellos fue, Sergio MODER Jorquera. Cadete con 3 1/2 años de Escuela Naval. Si viviese tendría cerca de 90 años, fue varias veces Brigadier del Buque Madre. Una Cámara con MODER presente era una Cámara búllante y la risa no terminaba jamás con sus cuentos y anécdotas, que son innumerables. Era amigo de todo el mundo, periodistas, políticos, artistas y sobre todo de los deportistas.

Falleció en 1968 y fue si mal no recuerdo, el único Cadete Caleuchano del Buque Madre, cuyos restos fueron velados en la Sede del CALEUCHE, esta vez en calle Miraflores; Uno de sus amigos periodistas fué Don Julio MARTINEZ P., quién su página "DESDE LA MARQUESINA" del Diario Las Ultimas Noticias (16/10/68), publicó como despedida de Sergio MODER con palabras que lo retrata a la perfección dice: 

Las Ultimas Noticias - Miércoles 16 de Octubre 1968.

BAJO LA MARQUESINA
Julio Martínez

Sergio MODER era todo un personaje.

Supo vivir su vida en una vorágine original entre deportista, marino, restaurador, andinista, boxeador y bohemio.
Además, amigo de sus amigos.
Por eso, salió entre lágrimas del "Caleuche" mientras una sirena cortaba el aire de la calle Miraflores y su esposa recibía el pésame de camaradas profundamente sinceros.

Coronas, muchas coronas. Flores, muchas flores.Sobresalía un ancla azul, de sus viajes a proa, sus brindis a estribor y sus días de Cadete. Hace poco – hasta el último viernes – estuvo en casa singular, sin pensar siquiera que era su despedida.

La muerte lo sorprendió en Quintero.

Silenciosamente, súbitamente. Inesperadamente.

Recuerdo a Sergio MODER en los días olímpicos de Melbourne, cuando su experiencia fue vital para la delegación chilena y su figura destacó en el rincón boxeril dirigiendo a TAPIA, LUCAS y BARIENTOS.Fueron tres pugilistas y regresaron con tres medallas.Parecía un conde. Con su barba blanca y su ruta millonaria, a los cuarenta años era un viejo lobo de mar que irradiaba simpatía y convivencia. Se captaba a todo el mundo.Viajaba por su cuenta en un barco salitrero y así vio todas las Olimpiadas de la era actual.

Menos la de México…

Quizás si esa ausencia repercutió demasiado en su corazón y se produjo lo inevitable.

Pienso en Sergio MODER y comprendo su drama escuchando las noticias. El, que siempre vivió junto a la pista, que estuvo en la Villa Olímpica, que una y otra vez lució el escudito a la altura del corazón. Mientras salía la urna de la antigua casona de Miraflores, yo pensaba en el deporte, en la bandera de los cinco anillos, en su emoción de viajero impenitente, que de pronto ve cortadas las amarras del ancla.

Sus amigos lo lloraron, porque era un buen compañero. Alegre, dicharachero, optimista, bohemio y trasnochador. Se habituó a la cubierta con estrellas y al brindis que se conversa sin apuro, hasta el amanecer.Por eso querido Sergio MODER, mi viejo contertulio de Melbourne, el que me allanó dificultades en los Juegos de Australia y me despidió en Sydney en Noviembre del 56, yo no quiero ponerme triste porque a este hombre de la barba blanca le hubiese disgustado. Prefiero tomarme un trago en la vara del Nuria, donde compartimos noches inolvidables. Un trago al seco.Como una salva de Honor. Por el marino, el deportista y el amigo. 

Enrique GANA Mac Kellar
BRIGADIER SECRETARIO

CALEUCHE BUQUE MADRE