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Anécdotas Caleuchanas

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MESA DE BILLAR

Creo que fue en 1960, nuestro Fondeadero era la Sede Prat, en Mac Iver 366, vecinos del Arzobispado y ya se había remodelado la casa para aceptarla al navío Caleuchano. Había espacio y entusiasmo para hacer y proyectar. Nos acercamos al Comando para proponer la idea de tener una mesa de billa inglesa no de pool que es más pequeña.

El Cadete Almte. Raúl CARMONA Román nos dijo... ¡Excelente!, los autorizó para que hagan este aporte.... ¡¡ Plop!!. No había plata ya que todo se invertía en acomodamiento para la Sede. Las cuotas ya se habían alzado y aún faltaba que cubrir como 3 ó 4 cuotas extraordinarias.

El grupo patrocinador de la idea de la billa eran todos los de la barra, deportistas de salón y trasnochadores por devoción, la mayoría con un presupuesto pecuniario regular - medio. Los meticulosos nos llamaban "LUMPEN".

Quedó pues la idea en lista de espera. Un día por afortunada coincidencia, supimos que en Valparaíso un Club tenía una mesa de billa que deseaban vender. Al día siguiente una delegación del lumpen, el Cadete Raúl CACERES Iturriaga, el famoso "Pije" CACERES y el autor de este recuerdo , zarpamos en el expreso de 11.45 al puerto, con muy poca plata, pero con ánimo y "patas" para hacer algo.

El Club en mención era el SEAMEN'S INSTITUTE que albergaba a hombres de mar ingleses que por alguna razón se quedaron en Valparaíso. A comienzos de siglo eran muchos ya que el comercio marítimo era intenso y casi exclusivo británico.

 El SEAMEN'S estaba en la calle Blanco y nos recibió el Directorio, 3 old-man octogenarios y nos contaron lo siguiente: A comienzos de siglos habíamos más de 200 y éramos un problema consular ya que estábamos indocumentados y allegados a "girls" de los ______ y no queríamos regresar a England. por el año 20 vino en visita protocolar el Príncipe de Gales y lo invitamos para rendir el honor que le correspondía a un miembro de la realeza más que nada para que nos ayudara en el papeleo de obtener residencia.

 El príncipe quedó tan impresionado y perplejo que en el extremo Sur del mundo existirán estos singulares súbditos, que no solo ayudó, sino que nos mando de regalo a su regreso una mesa oficial de billa Inglesa, la mejor ________ y categoría del mundo con todo su equipamiento, tacos, marcadores, bolas, luces especiales, etc., etc. Fue un lujo único en el país y la cuidamos como nuestros ojos, pero ahora quedamos los 3 Directores que hablan y 17 socios ya tan ancianos que no pueden venir y menos jugar a la billa. Estamos liquidando el SEAMEN'S y si ustedes, marinos chilenos, la quieren comprar nosotros felices ya que quedará en buenas manos.

¿Cuánto vale preguntamos?
Respuesta: para los Chileans ex marines tantas ________ (libras esterlinas). Plata de hoy, mas o menos $ 300.000, no pagábamos ni el paño de la mesa.
Corolario: El pije CACERES y el Mote GANA regresaron a Santiago con el aporte de la mejor mesa de billa del mundo que fue del Príncipe de Gales.

El lumpen se cuadró y en 48 horas juntamos los piticlines para cubrir el cheque que dejamos al hoy fallecido SEAMEN'S INST. de la calle Blanco. La mesa del cuento nos sirvió hasta el trasbordo de la Sede Pedro de Valdivia y no hubo espacio para esta entretención y además por estos tiempos, este juego ha reemplazado por aficiones tan distintas como el Internet y la cibernética ¡¡Qué pena!!.

 Don Manuel PARADA Gutiérrez. Una avance al pasado. Para buena parte de la actual tripulación del Buque Madre, este nombre no significa nada, ni siquiera es un socio o ex socio. Para los que ya tienen la medalla de 20 años de servicio caleuchano pueden tener un leve recuerdo del Sr. PARADA y a los caleuchanos con más años les será imposible no tener conciencia de quién es Don; Manuel. Echo atrás la corredera. cuando zarpó la Sede Prat propia en Mac Iver 366, en Junio de 1955 la faena de Rancho y Cantina era manejada por un Concesionario Don Rubén VILLARROEL, que ya desempeñaba dicho trabajo en la Sede anterior arrendada en la calle Bandera 120 esquina Moneda (1942 hasta 1955). Pues bien, el Concesionario R. VILLARROEL contrató a su servicio para desempeñarse como Maitre de comedores del Caleuche a su pariente Don Manuel PARADA G., en 1945 y en la calle Moneda siguió a Mac Iver con todo su personal y en 1970 (aprox.) el Sr. VILLARROEL cesó su concesión, entregó la responsabilidad de Rancho y Cantina a una Administración directa del Buque Madre y se trasladó a Quintero donde terminó sus días.

Don Manuel PARADA no quiso abandonar el Caleuche y se hicieron las gestiones para que la Armada lo contratara para definitivamente quedar al servicio de la Marina, desempeñándose en nuestro barco. En ese tiempo parte del personal de la guardia, contabilidad y otros servicios eran un aporte importantísimo que la Armada beneficiaba al Caleuche haciéndose cargo de los sueldos de su personal que trabajaba en forma exclusiva para el servicio nuestro, tenían imposiciones en CAPREDENA, etc., etc.

Don Manuel era un personaje especial. Dueño de una bondad y trato hacía los Cadetes que jamás será olvidado. Una paciencia que no le borraba su eterna sonrisa de hombre bueno pese a que las singladuras borrascosas de los juveniles caleuchanos no le daban tregua, las bromas, los pedidos de platos inverosímiles, trago existentes y "perros muertos", programados eran diarios y repetidos.

Nos cambiamos provisionalmente a Miraflores 475, en Diciembre de 1965, mientras se construía la nueva Sede Mac Iver. Por 11 años, hasta Noviembre de 1976 dura el trasbordo y allí siguió don Manuel PARADA con su eterno servicio de Maitre, ahora mas acosado por la presencia de los tripulantes ya que los espacios eran estrechos y la fluencia a esta Sede maravillosa era realmente masiva. (A gusto personal creo que el mayor disfrute de sentirme realmente bien caleuchano fue acá en Miraflores 475).

Volvimos a la nueva espectacular Sede en 1976, seguía el Rancho y Cantina a cargo de Administración directa y el Sr. PARADA firme en su caro ya más cansado pero la sonrisa intacta y el agrado de servir incólume y ya las bromas más respetuosas. En 1986 su salud empezó a desmejorar, los primeros avisos de su corazón se hicieron presente y al cabo de 40 años de servicios (años de concesión más años de Marina), presentó su expediente de jubilación y Don Manuel se fue a su casa silenciosamente. Su valía personal y profesional la empezamos a notar en su ausencia y el Caleuche era otro sin la sonrisa y la bonhomía del Sr. PARADA.

El Directorio presidido por el Cadete Almirante Hugo CASTRO J., decidió rendir un merecido homenaje de despedida, regalarle un reloj de oro y permitir que toda la tripulación lo despidiera y fue invitado especial en el Bogatún de Desembarco que en 1986 se realizó en la Sede Lynch (La Dehesa). El Brigadier Secretario autor de este recuerdo fue comisionado para invitar al Sr. PARADA a este evento y quiero reflejar lo más real posible lo sucedido.

SECRETARIO: "Don Manuel, por encargo del Directorio vengo a invitarlo para que nos acompañe y los Cadetes tengan la oportunidad de saludarlo personalmente".

DON MANUEL: "Pero mi Cadete, ¡Cómo me hace esto!, tengo muchos años, el corazón anda fallando, la emoción de ver a mis niños y la altura en la Dehesa me va a matar, no me obligue". (Allí estaban sus hijos que lo animaron a aceptar).

SECRETARIO:"No acepto una negativa, le vamos a hacer un regalo y es imposible que no nos de la oportunidad de expresar lo que sentimos.

DON MANUEL: " Bueno ya! ¿Cuándo y a que hora?". La Dehesa llena, Bogatún de Desembarco con remolque, el Comandante del Buque Madre en su discurso, con el Sr. Manuel PARADA G., frente a él, destaca lo que esta persona, símbolo caleuchano, significó para la Institución. Se entregó su reloj y la tripulación, todos, digo todos se levantaron de sus mesas y abrazaron a Don Manuel con real cariño cultivado en 40 años. Siguió el Bogatún, se me acercó el hijo de Don Manuel y me dijo:"mi papá se siente mal, se ha desmayado". Acudimos varios y se pidió ambulancia del Hospital Militar y zarpó Don Manuel...... y zarpó al más allá. A los 10 días y sin recuperarse falleció. La muerte de un hombre bueno, aún me trae a recordar sus palabras...."Mi Cadete, no me pida esto"....